La motivación en el trabajo, asunto de Estado

Habilidades, un buen currículum, experiencia, conocimientos técnicos… todos estos elementos suman para crecer en el trabajo y tener una carrera laboral exitosa. Pero no son los únicos. Ni, quizá, los más importantes. Porque, más allá de la suerte, el factor mental afecta, y mucho, a la productividad de los empleados. En pocas palabras, si no hay motivación en el trabajo, difícilmente haremos bien nuestras tareas.

Dicha motivación, hoy en día, se ve seriamente amenazada por una carga en ocasiones excesiva de tareas, el estrés, la incapacidad de desconectar y la falta de reconocimiento.

Esta situación es especialmente grave en España. Según apuntan estudios como el de Cigna 360-Vitality, el 96% de los trabajadores tienen síndrome de burnout y el 60% se siente incapaz de desconectar del trabajo.

La sobrecarga de trabajo puede provocar estrés y ansiedad, sobre todo cuando a esta se le une el factor temporal: el hecho de que todo sea urgente genera una sensación de fatiga y agotamiento que disminuye la productividad y calidad del trabajo. Si la situación se prolonga en el tiempo, el estrés puede volverse crónico y poner en riesgo no solo nuestra satisfacción a nivel laboral, sino también nuestra salud mental.

Frente a esto, ¡el descanso es más necesario que nunca! Y, para ello, la desconexión. Sin embargo, según el citado estudio, los españoles son incapaces de desconectar: en la era de la inmediatez y la digitalización, lejos de aparcar el trabajo cuando al terminar la jornada, seguimos enganchados al mismo al recibir (y sentir la presión de contestar de inmediato) correos, llamadas, mensajes o alertas. Esto hace que la cabeza sienta que nunca sale de la oficina, y aumenta la sensación de agobio y agotamiento.

¿Cómo hacer para desconectar y cuidar la salud mental? Una palabra: ¡límites! Dejar el teléfono de empresa en la oficina, apagar o poner en no molestar el móvil, establecer horarios para contestar mensajes laborales o no tener abierto (o cerrar) el correo electrónico en el teléfono personal son algunas de las sugerencias de los expertos para lograr límites digitales.

Más allá de los estos, otra recomendación para hacer frente al estrés que genera la sobrecarga de tareas consiste en priorizar. En este sentido, la técnica de Eisenhower de gestión del tiempo, que divide las tareas en importantes y urgentes, importantes pero no urgentes, urgentes pero no importantes y ni importantes ni urgentes, puede resultar de gran ayuda.

Pero la motivación no es solo tarea de los empleados. Las empresas deben fomentar la comunicación, el apoyo y la resolución de conflictos, y conseguirán una plantilla más sana si facilitan a sus trabajadores los recursos oportunos para garantizar su salud mental, como sesiones de mindfulness, actividades para aprender a gestionar el estrés y la ansiedad o servicios de terapia.

Y es que, de hecho, está demostrado que las compañías que se comprometen con la salud física y mental de sus trabajadores y reconocen y premian su valor funcionan mejor. Según un estudio de Medallia, recibir reconocimiento en el trabajo hace que los empleados se sientan 4,6 veces más capacitados para alcanzar su máximo potencial y que estén más comprometidos con la misión y los objetivos de la compañía.

En esta línea, cabe destacar también que dicho análisis destaca que el compromiso de los empleados hace que aumenten un 21% los beneficios empresariales y que sus clientes estén un 25% más contentos.

Cómo lograr la motivación en el trabajo, por tanto, debe ser una de las prioridades de la agenda de todo empleado… pero también de las compañías, si quieren lograr su supervivencia.

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