La importancia de las ‘soft skills’

Si bien el mercado laboral actual tiene un marcado carácter tecnológico, no basta con tener habilidades y conocimientos técnicos. Las empresas no quieren a un desarrollador con grandes conocimientos técnicos pero incapaz de comunicarse, idear soluciones creativas, trabajar en equipo o adaptarse a los problemas que puedan surgir en el día a día. Por eso demandan cada vez más competencias socio-emocionales, también conocidas como soft skills. Las nuevas herramientas tecnológicas no poseen esas capacidades humanas, lo que hace que marquen la diferencia. En un mundo en constante y rápida evolución, tener en el equipo a personas con esas habilidades aumenta la posibilidad de éxito, lo que es vital para la supervivencia de la compañía.

En este sentido, los jóvenes, concretamente de la Generación Z, Alpha y Millenial, tienen ventaja. No solo por haber nacido prácticamente con un dispositivo electrónico bajo el brazo. Están acostumbrados a un entorno en el que la tecnología evoluciona sin freno y los cambios son constantes. Eso les ha permitido adquirir competencias esenciales para afrontar los desafíos actuales.

Las soft skills:

  1. Impulsan la productividad. El trabajo se lleva a cabo mejor cuando el ambiente es positivo, sano y colaborativo. Las personas con capacidades para trabajar en equipo, colaborar, negociar y resolver conflictos hacen que sea más sencillo y eficiente ejecutar cualquier proyecto.
  2. Aumentan la capacidad de análisis. En el día a día de cualquier empresa surgen problemas. Para alcanzar el éxito es fundamental tener un pensamiento crítico con el que analizar la situación, considerar diferentes perspectivas e idear soluciones diferentes y originales. Además, tener empatía e inteligencia emocional es clave para comunicar de manera clara y concisa las decisiones que se deben tomar.
  3. Facilitan el aprendizaje de las competencias digitales. Tener curiosidad, pensamiento crítico, y facilidad para adaptarse hace que resulte más fácil abordar los desafíos del aprendizaje digital, colaborar en equipo para resolver problemas y adaptarse a los cambios tecnológicos.
  4. Son complementarias a las hard skills. Un profesional completo es aquel que combina habilidades ‘blandas’ y ‘duras’. No se trata solo del conocimiento técnico, también de plantear nuevas perspectivas, generar ideas innovadoras y encontrar soluciones efectivas a problemas complejos y aplicarlas con recursos tecnológicos.
  5. Fortalecen la confianza: estas habilidades hacen que los empleados se sientan más seguros, con mayor confianza para enfrentar desafíos tanto a nivel profesional como personal.
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